Radio:Radio Alejandro FM 94.5

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¿Y París? Grande como diez Vienas radio Calles empedradas, princesas incontables. Y no castigan a sus siervos. ¡Mentira! ¡No son mentiras! Cuando la señora Manu se casó con ese bobo del príncipe ruso, pidió como dote un carruaje vienés. A cambio, treinta almas gitanas, fuimos dados al boyardo Filipescu. ¡Los golpes que nos dieron allí con tripa de cabrío radio ! Hace tres meses el amo Filipescu subastó unas quinientas almas gitanas. El amo Candescu me compró. Yo le pedí comprar a mi familia también radio No nos importa tu vida radio Somos gente de trabajo radio ¡Apártense! ¿Qué es esto? Vasilache y Marioara. Soy hombre, no ratón. ¡Si eres hombre, toma esto! Es como si fueran personas de verdad. No, tonto, son muñecos, con gente que los mueve. ¡Rómpele la cabeza a la ! ¿Ahora te quedarás quieta? Ahora se ha desmayado. ¡Levántate, Marioara! ¡Fóllala! ¡Cállense! ¡Está muerta! ¡El monje! ¡Démosle un funeral! ¿Qué funeral? ¡Estás borracho! ¡Al infierno con tu Marioara! ¡Mira cómo le da una paliza al monje! Quien quiera que nos compre, seremos esclavos en su casa, nosotros y nuestra descendencia, pero sálvennos del hambre radio ¡Atrás, todo el mundo! ¡Ten piedad de mí, amo! ¿No decías que no querías volver donde el mercader? ¿Quién me comprará? Podría terminar con alguien que me matara a palos. Te encontraremos un buen hombre. No te daremos a cualquiera. Bueno, entonces. ¡Cómprenme, honorables señores! ¡Soy un esclavo trabajador y obediente! ¿El negrito está en venta? En venta está. ¡Llévanos, amo! Somos esclavos libertos. ¿Cuántos son? Un clan. ¡Atrás! ¿Cuánto? Casi nada. Diez piastras. ¡Es caro! Por eso puedo comprar dos grandes. Es el precio de mercado. Yo sé el valor de un esclavo radio Déjame ver tu pico, cuervo. Ni siquiera tiene todos los dientes. Bey-mu, le crecerán. Es un niño. Flaco como soga, también. No, tiene huesos de hierro. Es sólido. Vengan a la balanza. ¿Para qué? Para ver cuánto pesa. ¿Dónde está? Aquí. ¿A dónde me llevas, amo? ¡Cómprennos, señores! Veinticuatro kilos. Ves, está en excelentes condiciones. Lo daré a nuestra santa iglesia. Rebájame tres piastras. No más que una. ¿Tienen papeles? ¿O es robado? Nadie lo encontrará. Soy un guardián de la ley. Sin papeles, cuatro piastras. ¿Qué es, un pollo? ¡Es un esclavo! Veamos quién te da más. Cuando menos, cinco. Trato hecho. ¡No me des, amo! No son falsas, ¿no? ¿Cuánto por el del caballo? Dos piastras. No está en venta. Qué pena, era bueno. ¡Vamos, cuervo! ¡Buena suerte, Tintiric! ¿Para qué te metes? ¡Padre! ¡Ven arriba! No, eso no es para mí. ¡Vamos! ¿Está bueno? ¡Sí! ¡Fantástico! Dinero desperdiciado radio ¿Qué puedo hacer, Carfin? Tú te tendiste tu propia cama. ¡Ten piedad, alguacil, libérame! ¡Ionita! No puedo defraudar al boyardo radio Pero le diré que esa puta te saltó encima radio La meterá en algún convento. ¿Y qué? Lo mismo me matará. Basta de lloriqueos, no te matará. Le diré que sólo te apalee un poquito. ¡Me va a matar, amo! ¿Compras unos dulces? No hay dinero para eso. ¡Vamos, cuervo! ¿Cuánto por dormir aquí? Veinte por persona, cinco por caballo. Tráenos jamón y algún vino barato. Un perro con hambre sueña sólo con huesos. Lica comió, bebió, y no pagó. No importa. ¿Qué hizo ese cuervo? Escapó de un boyardo. Si fuera cuervo mío, lo haría cegar y le cortaría las piernas. ¡Vete al infierno! Date cuenta. El rico se mira en el espejo, el pobre radio en el plato. Qué bueno. Estás muy enfermo, Padre. Tengo esta opresión en el pecho. Me crujen los dientes, la pala espera radio ¿Y los doctores en Bucarest? Es tu turno de vivir, Ionita radio Parece que ayer estuve sembrando bajo el capataz Vladimirescu. Qué vida, carajo radio ¡Canta más fuerte, cuervo! Yo que anduve atormentando mujeres durante la rebelión. Entrábamos en un pueblo, les matábamos el ganado y nos largábamos radio ¿Cuándo era eso? Alrededor de . Eras un bebé. ¿Sabes cuál era nuestra canción? Siete valles y siete colinas, empalemos a los boyardos hasta las agallas. Ya te agarraré por las crines, te haré pulpa con mi palo radio Nos temían, los matábamos como a cerdos. Éramos salvajes como leopardos. Yo era un mercenario radio Tenía un coño en cada pueblo. ¡No le cuentes a tu madre! Por supuesto. Ahora eres un muchacho grande. Sabes lo loca que se pone. Mi vida ya está hecha radio Todas nuestras vidas corren como arroyo. Todo pasa como un sueño. ¡Come algo! Las cosas buenas pasaron como el viento. ¿Una gota de vino? ¡Claro! Mientras estés borracho, ni hagas regalos, ni hagas daño. Si quieres dar, da sobrio. ¡Eh, posadero! Tráenos una mujerzuela. Ya mismo. ¡Zambila, ven aquí! No quiero gitanas. ¡Quiero una mujer limpia! Es limpia, señor. Toma mi hijo y haz lo que mejor sabes hacer. Lo haré. ¡Posadero! ¡Quiero esta bonita! Oh, ésa es mi esposa. ¡Déjala! ¿Tienes la enfermedad francesa? Claro que no. ¿Cómo te llamas? Zambila. ¿Cuánto cuesta? Quince. Es mucho. ¡Ven conmigo! No me avergüences, muchacho. No es mal chico, pero es un poco aniñado. Su madre es demasiado suave con él. No tiene mucho respeto radio Es buen muchacho. Así es me gustaría que fueran mis niños. ¿Tienes hijos, Carfin? No. Tal vez el año que viene, si mi esposa no muere. ¿Has venido de Inglaterra a enseñarnos tu puta ética? ¿Qué ha dicho ese idiota? ¡Tú, vete! ¡Tontos extranjeros! ¿Quieres jugar un otuzbir con nosotros? No. Entonces ¿cinco centavos por uno? No tengo dinero. Entonces escupe sobre nosotros y sea. ¿Escupir sobre ustedes? Podría cortarte con esta espada. Es un dicho de Targoviste, ¿sabes? ¡Pueblo pequeño, pobreza grande! Cierto, alguacil. Dicen que dos jóvenes fueron a casarse. Pero, por error, el cura les leyó la extremaunción. Y después los ritos del bautismo. Cuando tenía que soplarles encima, los jóvenes, hartos de su estupidez, dijeron: “Después de semejante desastre, escúpenos encima y nos vamos.” ¡Qué cura estúpido! Escúpenos y nos vamos. ¡Bravo, Ionita! ¡Aferim! Por algo tan dulce como un beso, no hay castigo del cura. ¿Cierto, Padre? Sí, hijo. No le saques el ojo de encima. Por supuesto. ¿Cómo le fue? Es fuerte como un toro. ¡Bien hecho! Tú no eres tan fuerte. ¿Saliste de un huevo? ¿Qué le voy a hacer? Eh, me vas a prender fuego.



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