Radio:Radio Punto a Punto 90.7 FM

Radio Punto a Punto 90.7 FM, Escuchar Radio Punto a Punto 90.7 FM en vivo internet on line

¿Qué buscan? ¡Están estropeando nuestras cañas! El buen Stan quemó el granero radio ¿Qué quieres conmigo, alguacil? Soy el guardián de la ley Constandin sin Gheorghe. Hemos venido a detener a Carfin, el esclavo gitano que tienes en tu casa. Éste es nuestro mandato. Él es mi hijo. Yo no puedo permitirme un gitano. ¿Qué soy, un boyardo? Nos rompemos el alma trabajando por nada. ¿Cómo podríamos poseer gitanos? Sabemos que está aquí. ¿Quién? El cuervo. ¿Qué cuervo? El gitano del boyardo Candescu. No tenemos ese boyardo por aquí. Se hace el idiota, ¿no, Ionita? Sí. ¿Yo, hacerme el idiota? Sí. ¿Yo, tener un gitano aquí? Sí. Si le digo que soy una monja me sacará el hábito radio ¡No tengo gitanos! Sí, tienes. Buen Señor, ¿dónde está entonces? Donde lo escondes. ¿Tendré que echarte el azote de Dios en el lomo? ¿Ves algún gitano? Todo lo que tenemos es un cerdo. ¡No hay gitanos! Éste es un hogar humilde. No se ve tan humilde. Somos pobres como la mugre, no tenemos más que nuestros cueros. ¡Pero tienes la fortuna entre tus piernas! ¡Salud! Caramba, ¿qué tenemos aquí? ¡Hemos hallado a un puerquito! Es un cuervito de los alrededores. Busquemos algunos más. ¿Ven? Aquí no hay nadie. Mi nuera, el abuelo en su lecho de muerte. ¡Mujer, trae una vela! ¿Qué hay aquí? ¿Nunca han visto un desván? Es donde guardamos nuestras cestas, las legumbres, las cebollas. ¿Dónde crees que vas? ¿Golpeas a un guardián de la ley? ¡Me mata! ¡Padre! ¡Me mata! ¡Déjenlo! ¡Te lo compraré! ¡Socorro, me matan! ¡Aléjate o disparo! No soy yo, ¡déjenme ir! ¡Déjenlo ir, es el esclavo de Stan! ¿De dónde eres, negrito? Del amo Iancu, el mercader. ¿Escapaste de allí? Sí, amo, porque me pegaban mucho. Y apuñaló a mi hermano cuando estaba borracho. Me asusté y escapé. ¿Cómo te llamas? Tintiric, amo. ¿Cuántos años tienes? ¿Cómo podría saberlo? ¿Nadie te lo ha dicho? No, amo. Deja de temblar como diente de bruja, ¿tienes miedo? Sí, amo. ¡Cállate! ¿Qué pasa? Este quería escapar. No es así. Quisiste saltar. No. Lo devolveremos. El mercader nos dará una o dos monedas. ¡No me lleven de vuelta! Por mi vida, amo. ¡Me castigarán! Cállate, principito, o te daré una paliza. Padre, ¡es una pobre alma! Un alma del Diablo radio Pero el Diablo puede dar ganancias. Correcto. Conocemos a los de tu calaña. Todos dicen que no han robado. Yo no robé, señor radio ¿Y por qué escapaste? ¿Acaso ahora estás mejor? No me lleve con el boyardo, amo. Me matará. Tómeme como esclavo. Haré todo lo que usted diga, pero no me lleve. No te matará. Sí, lo hará. Sesos de pescado en cabeza de conejo radio Te dará una paliza y te enviará de nuevo a trabajar. Donde azota un boyardo, crece piel nueva. ¿No es cierto, Tintiric? Cierto. En nuestro barrio, un comerciante enterró vivo a un hombre y el hombre murió. ¿Qué comerciante? Kir Costea. Enterró vivo a un hombre, muchos lo vieron. ¿Qué había hecho? Nadie me dijo. Si al menos yo fuera culpable. Pero no lo soy. ¿Quién más puede serlo? ¿Yo? Su esposa me obligó a ir a la cama con ella. Oye eso, Ionita, el cuervo dice que se acostó con la mujer del boyardo. Júralo por el pilar de Aarón. ¡Y que Dios te ayude! Lo juro. ¿Y cómo te obligó, cuervo? Me había echado el ojo desde que me compraron. Pero yo no podía creerlo radio Un día, yo estaba dando agua a los caballos radio Vino silenciosamente a los establos, ¡Hop! Se trepó encima de mí y se frotaba el coño contra mi nuca. ¡La gallina vieja no le teme a una polla gruesa! ¿Así que no te gustó? Me gustó, ¿no soy hombre? Las cosas que le hice radio ¿Y si no me hubiera gustado? Ella es mi amante. ¿Y por qué escapaste de esa pena, cuervo? El chico del establo se dio cuenta y le contó al boyardo, y él dijo que me iba a matar radio Corrí por mi vida. ¡Lo está inventando! No lo invento, buen amo radio He oído sobre las fornicaciones de la señora, hasta con su primo. Hasta dicen que tuvo un hijo de él. Sabía desde el principio que había algo turbio. ¿Qué es lo que dije? Dos dulces palomos en llamas de amor, ¿no? Quién iba a tener tiempo para eso radio Malditos turcos. ¿Cómo llegar a Licheresti? Yo sé. ¡Cuidado con lo que dices! Es mi muchacho, él me ayuda. Te quiere dar un regalo. Di teṣekkür. Yo quiero un poco. ¿Qué quería? Quería llegar a Licheresti. Envié al bobo para el otro lado. ¡Bravo, Padre, aferim! Odio a los otomanos. La nación más mugrienta de la Tierra. Y me hablaba como si fuera una . Dijo que temía a los haidouk radio Espero que nuestros muchachos rumanos lo agarren y le den color. Deberían. Puedes darte cuenta por su habla que no son más que animales. Dame un poco. Bien, toma un poco. Trabajamos como idiotas para ellos y para los boyardos radio Está más cerca radio Podemos hacer un buen negocio en vez de perder el tiempo. Mira lo que encontré para ti, grillito. Puedes encontrar fruta madura bajo las hojas más secas. ¡Amo, no me lleves de vuelta! Bey-mu, ¿qué puedo hacer? ¿Golpear las manos y convertirte en effendi? ¡Llévame a tu casa! Puedo trabajar en los campos, cocinar radio No necesito eso. Tengo esposa. Ten piedad, señor. Da las gracias que no te apaleo. Te doy la mano, no te tomes el codo. Has tenido mala suerte. Pero también he tenido días buenos. ¿Cuándo? Cuando era esclavo de su alteza Bibescu. Luego, cuando murió, pasé a su alteza Manu y la señora Smaranda Vacarescu. Mientes, gitano. ¡Lo juro! Yo cuidaba los caballos radio Hasta fui con él a París, a Leipzig. ¡También a Viena! He visto el mundo. ¿También dormiste con la señora Smaranda? ¡De ninguna manera! Ella apenas nos miraba a nosotros los gitanos, sólo hablaba con sus amigas cigüeñas radio ¿Y cómo hace la Sultana cuando se la follan? ¿Gime y se mueve? Mueve violentamente sus nalgas. No gime, por miedo a que la oigan radio Y me susurraba en la oreja: “¡Psihi-mu, cómo me gusta tu nabo! ¡Métemela más adentro!” Y después que yo terminaba, ella murmuraba: “Mash’Allah, gitano” Ya veo radio ¿Y cómo es el mundo? Grande y hermoso radio No es como aquí. ¡Sabe lo que dice! ¿Y cómo es en Viena? Yo nunca dejé el condado salvo por trabajo de mi padre. No sé qué decir radio Como tres de nuestros pueblos, sólo que con palacios. ¿Y Leipzig? Más pequeño. Pero más hermoso que acá.



Anuncios

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.