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y nos llevaron al Parque Mariinski Radio donde me liberaron. A los varones los golpeaban hasta dejarlos muy lastimados. Nos mataban a golpes. ¿Están locos? ¡Llamen a la policía! ¡Están secuestrando gente! No obstruyan el paso. ¡Llamen a la policía! ¡Es secuestro! Pensé que no volvería a ver a mis amigos con vida. Con toda la gente que fue secuestrada y herida, a esa altura, daba mucho miedo. MÁS TARDE, ESA MISMA NOCHE Vengo de negociar con Yanukóvich, el presidente ucraniano. Desde hoy, las fuerzas Berkut dejarán de usar la violencia contra los activistas. Los manifestantes secuestrados serán libres. ¡No creemos en eso! No tengo garantías de que digan la verdad, pues ya nos engañaron muchas veces juegos Si volvemos a casa, ¡pueden detenernos! ¡Nos matarán uno por uno! ¡Y nadie los juzga! ¿Por qué el gobierno no juzga sus propios crímenes? DÍA DE FEBRERO DE Cuando salía a cumplir mi turno de siempre en la guardia nocturna, vino mi hijita y me pidió que no fuera. Me dijo: “Papá, cuando yo crezca, yo misma los derrotaré”. Y yo le dije: “Si no los derrotamos ahora, nadie lo logrará jamás”. DÍA DE FEBRERO DE Maidán empezó en noviembre. Y logró sobrevivir a muchas adversidades. Pero llegó un momento en que la gente de Maidán formuló sus propios objetivos como un conjunto de exigencias específicas. La primera fue la liberación de los presos políticos. La segunda fue la igualdad de poder entre el Parlamento y el Presidente, el equilibrio entre los tres poderes. La tercera fue la anticipación de las elecciones presidenciales. Los que están a favor, ¡levanten la mano! Esas eran las tres condiciones para que Maidán terminara en paz. Presentamos esas exigencias en febrero, y supuestamente las iba a tratar el Parlamento y las iba a aprobar. El de febrero, una multitud sin armas marchó al Parlamento. Nadie estaba armado. Muchos patriotas respondieron a la convocatoria para una marcha pacífica al Parlamento. ¡Esperamos que nuestros representantes nos escuchen! Creíamos que una protesta pacífica y una marcha al Parlamento con la asistencia de muchas personas sería un punto de inflexión para que por fin nos escucharan. PLAZA DE LA INDEPENDENCIA PARQUE MARIINSKI Allí nos esperaban la policía, los Berkut y los titushki. Recuerden que en la infancia les enseñaron a amar su país. Recuerden lo que les dijeron sus primeros maestros. No sabía cómo iba a terminar todo esto. Directamente empezaron a matarnos. Los titushki presentes el de febrero en el Parque Mariinski no eran los mismos de antes. Estaban más entrenados y organizados. Fue una acción planificada. Los titushki podían hacer cosas que la policía no podía. ¡Vamos, acábenlo! Se comportaban como animales. Cuando vimos las columnas de humo negro sobre la calle Hrushevskogo y entendimos que estaban quemando neumáticos en la calle Instytutska, fuimos para allá. PARQUE MARIINSKI CALLE INSTYTUTSKA En la esquina de las calles Instytutska y Shelkovichna, los Berkut disparaban desde los techos. Ellos habían jurado servir a Ucrania, pero acabaron sirviendo a otros que eran muy mala gente. Se acostumbraron a una vida vil, por eso hacen cosas viles. Están podridos por dentro. Los Berkut nos arrojaban ladrillos. No tenían piedad. Y nosotros tampoco. No era como esas series que se ven en televisión. Era una realidad horrenda. ¡Llamen a la ambulancia! ¡Ténganle las piernas! ¡Una ambulancia, rápido! Como los Berkut tenían armas y granadas, y nosotros los desafiamos sin armas de fuego, tuvimos que retroceder hasta Maidán. CALLE INSTYTUTSKA PLAZA DE LA INDEPENDENCIA Ocuparon posiciones elevadas en el Palacio de Octubre y el puente peatonal. Tenían una posición perfecta para disparar. Como sé de táctica militar, supe que estábamos atrapados. ¡Están luchando contra sus propios hermanos y hermanas! En ese momento crítico en Maidán juegos ARZOBISPO DE LA IGLESIA CATÓLICA EN UCRANIA juegos detrás de los que formaban la barricada, había gente de rodillas, rezando con sus rosarios en mano. ¡Este es su pueblo! ¡No cumplan esas órdenes ilegales! Desde allí arriba, los Berkut empezaron a arrojarnos bombas molotov. Nosotros no perdimos el coraje y empezamos a arrojar neumáticos al fuego para que se ahogaran con el humo. Teníamos el viento y el poder superior de nuestro lado, así que el humo los ahogaba allí arriba. ¡Debemos frenarlos con fuego! ¡El fuego será nuestro escudo! Muchos estaban asustados. Pero nos quedamos allí. Nadie se fue corriendo. Yo les tiraba con mi honda. Les di a varios. Fue una noche ardua y dramática. Nadie hablaba. Todos nos mirábamos a los ojos, para vernos el alma. Nunca vi tanto valor. Miraba a las personas y me preguntaba cuándo iban a salir corriendo. Y lo hubiera entendido si se iban. Pero no se fueron. Estaban luchando juegos Estaban luchando hasta la muerte. Tal vez suene exagerado, pero en ese momento fue así. Esas personas luchaban hasta la muerte. Luchaban por Ucrania. Primero estábamos en la Casa de la Federación de Sindicatos. Llegaron desde arriba. La Casa de la Federación también se usaba como hospital y estaba llena de heridos. Al día de hoy, ya hay unos muertos y unos heridos. Es un genocidio. Llegaron la policía y los Berkut y empezaron a tirar granadas de estruendo. SUBCOMANDANTE DE LA CASA DE LA FEDERACIÓN DE SINDICATOS Hicieron de todo para incendiar el edificio y derribarlo, porque era la sede de la revolución. Cuando empezó el incendio, el mayor problema fue evacuar a la gente, sobre todo a quienes no podían caminar. ¡Esperen! En este edificio murió mucha gente. DÍA DE FEBRERO DE ¡Paren de matar gente! Vuelvan con sus hijos y sus mujeres, ¡vuelvan con sus familias! A esa altura de febrero, el Monasterio de San Miguel volvió a ser un refugio. Allí organizamos un hospital, nuevamente, un comedor y una recepción de abrigos. Venían médicos y enfermeras de toda Ucrania, de Kiev, de Leópolis, de Vínnitsa juegos Trabajaban las horas del día atendiendo a los heridos. Dieron todo lo que pudieron e hicieron su mejor esfuerzo. Al principio, solo la gente de Kiev traía medicamentos y comida, pero luego empezaron a llegar autos desde Rivne, Cherkasy y otras ciudades. Lleven esa caja.



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