Radio:SHOW 107.5 Alta Gracia

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por ejemplo Radio le mandas un telegrama a tu mujer Radio “Tía fuera de peligro llego Paris hoy noche “Amor, Gaston Radio ” ¡Y estás a salvo! ¿Entendiste? ¿Qué pasa? No podrá ser. ¿Qué? ¿Por qué? ¡Es una idea admirable! ¡Pero la última palabra echa a perder todo! ¿La última palabra? Sí Radio Por supuesto que puedo ir a Orléans Radio y telegrafiar a mi mujer dos veces por día. ¿Y? Pero no puedo firmar “Gaston”. ¿Por qué? Me llamo Gustave. ¡Entonces firma Gustave! ¿Eh? ¿Lo harás? Sí, lo haré. ¿Vas a sacar el boleto? Sí, pero escucha Radio ¿Es necesario que vaya a Orléans? ¡Me aburriré a muerte dos días! Es posible. ¡Pero piensa en ella! ¿En ella? ¿A quién señalas? Señalo allá Radio ¡A tu esposa! ¿Esposa? ¿Por dónde vives tú? Para ir a tu casa desde aquí Radio ¿se toma por allá o por acá? ¡Piensa! ¡Por allá! Entonces, tu esposa está por allá, ¿entiendes? En su casa, llorando a solas. ¡No le debe quedar la menor duda! Jamás va a pensar que sacrificas dos días en Orléans Radio ¡para evitarle un disgusto! ¿Qué te parece? ¡Las mentiras requieren cuidado también! ¡Hacerlas verosímiles! Exactamente Radio ¡Un homenaje que se rinde a la persona que uno engaña! ¿Listo? ¿Desaparecerás dos días? Sí. ¿Lo harás? Sí. ¿Yup? Quiere decir ¡vamos! ¿Qué? ¿A qué hora el dren? Disculpa, nunca entendí tu dialecto. ¿No hablé en dialecto! ¡Sí, te oí! Dije: ¿A qué hora el tren? : Radio ¡No llegues tarde! Voy para allá. Y mi tía estará encantada de verme. ¡Nueve años que no la visito! ¿Nueve años! ¿Qué edad tiene? . ¿? ¡Excelente! ¡La impresión de verte aparecer quizás la mate! ¡Tampoco esperemos un imposible! ¡Hasta pronto! ¡Adiós, y gracias! ¡Faltaba más! ¡Eres muy amable! ¡Gracias! ¡Querida! ¿Arreglado? ¡Arreglado! ¿Tenemos toda la vida? ¡Mejor aun! ¡Mucho más! ¿Más que una vida? ¿Y qué pasa si te doy un beso en el cuello? Así. ¿Y qué pasa si te muerdo otra vez por aquí? ¿Y qué pasa si te doy un beso en la oreja? Así Radio Que suena muy fuerte. Ahí. Ana Radio Ana. Ana Radio ¿Se puede saber qué estás pensando? Oye, Rosa, ¿es verdad que esta cruz la llevaba siempre mamá? Sí, claro que es verdad. Se la regaló la abuela cuando era chica. Esta cruz te protege de los demonios. Y de los vampiros. Bueno, ya estás. Ya está, señorita. Vamos a ver Radio Están, por lo menos, presentables. Gracias, Rosa. A ver cómo os portáis. Irene, ven aquí. Cuando entréis en la habitación: lo primero besáis a vuestro padre y después rezáis una oración para que su alma esté en el cielo. ¿Comprendido? ¿Comprendido, Ana? Hala, vámonos. ¿Cuándo voy a hacer la primera comunión? Cállate, Maite. Vi que papá espera a mamá Radio Cuando entré en la habitación vi que papá estaba muerto. Entonces apareció mamá. Pero si mamá está muerta, Ana. Muchas gracias. Gracias. Irene, tú, que eres la mayor, la primera. Susurros. Susurros. Ahora tú, Ana. Vamos, Ana. Vamos. Susurros. Ana. No quiero. Ya hablaremos tú y yo después. Susurros. Acompáñala. No llego. Susurros. Claxon. Ruido del tráfico. Claxon de coches. Claxon de coches. Claxon de coches. Ruido del tráfico. (NARRA) Un día que estaba mi madre haciendo limpieza general, sacó del armario una caja metálica, me la dio y dijo: “Ana, tira esto a la basura, no conviene que esté aquí, además, ya no sirve para nada”. Yo, intrigada, le pregunté: “¿Qué hay dentro?”. “¿Qué más te da?”, me contestó. “¿Es veneno?”, pregunté yo. Mi madre sonrió y dijo: “Sí, es un veneno terrible. Con una cucharadita de estos polvos puedes matar a un elefante”. Y luego dijo: “¡Hala! Tíralo a la basura”. Yo me quedé muy impresionada. Y Radio No sé muy bien por qué, me guardé la caja con el veneno sin hacer caso a mi madre. ¿Por qué quería matar a mi padre? Es esa una pregunta que me he hecho cientos de veces. Y las respuestas que se me ocurren ahora Radio Ahora, con la perspectiva que dan los años que han pasado desde entonces, son demasiado fáciles y no me satisfacen. Lo único que sí recuerdo perfectamente Radio es que entonces me parecía el culpable de toda la tristeza que había embargado a mi madre los últimos años de su vida. Yo estaba convencida de que él, y solo él, había provocado su enfermedad y su muerte. Mi madre Radio Por lo que me han contado las personas que la conocían bien Radio Mi madre podía haber sido una buena pianista. Desde muy pequeña mostró dotes excepcionales para la música y todo el mundo Radio le auguraba un porvenir prometedor. Durante varios años se dedicó intensamente y casi exclusivamente al piano, hasta llegó a dar algún concierto público y fue en uno de ellos en donde conoció a mi padre. Se enamoraron, se casaron enseguida y mi madre abandonó definitivamente el piano para dedicarse en cuerpo y alma a sus hijas. A nosotras. Yo creo que siempre le quedó la añoranza de aquella época y el resquemor de haber abandonado una profesión que podía haber sido liberadora para ella. Ahora, sin embargo, también pienso que en el fondo mi madre tuvo siempre miedo de no ser tan maravillosa intérprete como le auguraban sus amistades, y prefirió la comodidad de una vida organizada y sin complicaciones al riesgo de una responsabilidad que no podía compartir. Irene Radio ¿Es que nadie te ha enseñado a comer como una persona? Es mejor que cojas el tenedor así. ¿Te das cuenta? Eso es. ¿Ves cómo es más fácil? Ana, por favor, el cuchillo. ¿Será posible que no sepáis comportaros en la mesa? Maite, se come con la boca cerrada. A mí nadie me ha enseñado. No digas tonterías, ¿me vas a decir que tus padres no te enseñaron a comer? A mí nadie me ha enseñado, siempre como así. ¿Qué es lo que dices? Nada. Lo que tengas que decir lo dices en voz alta y si no te callas. No me gustan las medias palabras. Irene, el tenedor. Papá nunca nos decía cómo teníamos que comer. ¿Y vuestra madre? ¿Me vais a decir que mi hermana no os enseñó nunca a comer? Mi mamá cuando murió yo no había nacido. ¿Quién te ha dicho semejante disparate? Quiero que escuchéis atentamente lo que os voy a decir. Ya sabéis que me he hecho cargo de vuestra educación siguiendo las instrucciones del testamento de vuestro padre. O sea, que a partir de ahora estáis bajo mi tutela y protección. Vuestra abuela y yo vamos



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