Radio:VillaNos Radio 100.7 FM Villa Carlos Paz

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¿De qué quieres hablarme? (RÍE) No sé Radio Dime lo que has hecho. ¿Lo has pasado bien? Sí, lo he pasado bien. Sí, ¡lo has pasado bien! No puedo más. No puedo más, Anselmo. He llegado al límite. No puedo más. Deja ya de decir tonterías, María. Lo que debes hacer es buscar algo que te distraiga. ¡No quiero distraerme! No estar encerrada todo el día dándole vueltas a la misma cosa. ¡Quiero morir! ¡Me quiero morir! (LLORAR) ¡Me quiero morir! ¡Me quiero morir! María, tranquilízate, no te pongas así. Estoy enferma. (LLORA) Estoy enferma. Tranquilízate, María, si no tienes nada. ¿Qué es lo que tienes? Nada, absolutamente nada. Ayúdame. (LLORA) Ayúdame, estoy enferma. Pero ¿cómo quieres que te ayude si no sé qué tienes? ¿Qué quieres que haga? (LLORA) Cuéntame Radio Cuéntame tus cosas. No me dejes aquí sola todo el día. ¡Quiéreme! Quiéreme, estoy Radio Estoy tan enferma. Ya estamos otra vez con tu maldita enfermedad. No estás enferma, María. ¡Estoy enferma! Ya te dije que no estoy dispuesto a aceptar ningún chantaje. Tú, simplemente te has empeñado en amargarme la vida. Y te diré una cosa, no soporto ni tus lamentaciones ni tus reproches. Yo soy como soy, déjame en paz. (LLORA) Ana Radio ¿Qué haces, Ana? ¿Se puede saber de dónde vienes? ¿Eh? A ver, dime, ¿de dónde vienes? Vengo de beber agua. ¿Y no se te ocurrió otra cosa que ir a la cocina? Tenía sed. Hala, vete a dormir. Buenas noches, Ana. Buenas noches, tía, que duermas bien. Dejaré encendida la luz del pasillo. Si quieres algo me llamas, que duermas bien, Ana. Bruja Radio Siempre destapada. Buenas noches, mamá. (CARRASPEA) Aún estás despierta. Es que no tengo sueño. No tienes sueño. No. ¿Has contado ovejas? Voy. ¿Me puedo quedar un ratito contigo? Sí. ¿Quieres que te cuente un cuento? Sí. El de Almendrita. ¿El de Almendrita? A ver si me acuerdo. Había una vez Radio en un país lejano, una niña que era muy pequeña, muy pequeña, muy pequeña. Era ten pequeña que parecía una almendra. Y por eso la llamaban Almendrita. Un día Almendrita se despertó, que estaba durmiendo en su cama, que era también una cama muy pequeña, muy pequeña. Mamá. Mamá. Mamá. (LLORA) Mamá Radio ¡Mamá! ¿Qué te pasa? ¡Mamá! ¡Mamá! Ana Radio ¿Qué te pasa, Ana? ¡Mamá! Irene, vete a tu cama. Ana, ¿qué te pasa? ¡Mamá! Ana, tranquila. No ha sido nada. Tranquila, ¿qué más estabas soñando? ¿Qué te pasa? Me quiero morir. Me quiero morir. Me quiero morir. Ana Radio Ana, por Dios, no digas tonterías. Estabas soñando, tenías pesadillas, ¿verdad? Ya sé, te voy a contar un cuento. ¿Quieres? Vamos a ver. ¿Qué cuento te puedo contar yo? Ya sé, el de Almendrita. Había una vez, en un país muy lejano, una niña tan pequeña, tan pequeña Radio Quiero que te mueras. Quiero que te mueras. Ana, ¿cómo puedes decir eso? Quiero que te mueras. ¡Ana! Quiero que te mueras. Quiero que te mueras. Claxon y ruido del tráfico. Alarma. Tú eres mala porque no haces lo que tienes que hacer. Haces sufrir a tía Paulina, a Rosa y a mis hermanas; Irene y Maite. Eres mala porque no haces lo que tienes que hacer. Eres desobediente y una ladrona. Un día le quitaste a tu amiga Sofía un bolígrafo y nunca se lo devolviste. (NARRA) Bueno, todos mis recuerdos de aquella época no son tristes. Y de las cosas que recuerdo con más agrado pocas pueden compararse con aquel fin de semana. Y el caso es que no encuentro las razones que expliquen el por qué. Aquel viaje, precisamente aquel viaje se me quedó grabado con tanta fuerza. No sé, me encontraba libre, nueva, distinta Me acuerdo que llevaba yo un pantalón vaquero con bolsillos de flores añadidos. Y una blusa de flores también, con botones rojos, y una rebeca azul marino. Tía Paulina conducía el coche, Irene, por ser la mayor, tenía el privilegio del asiento delantero. Entonces Maite y yo íbamos detrás. Canto de los pájaros. Claxon. Hola. Hola. ¿Qué tal? ¿Qué tal el viaje? Hola, bonita, ¡no te asustes del perrito! Hola. No te asustes del perrito. ¿Qué tal? Hola, guapa. Hola. ¿Qué hay? ¿Tienes miedo del perrito, Maite? Hala, Fígaro. ¡Fígaro! (NARRA) La finca propiedad de Nicolás y Amelia era magnífica. Orgullosísimo de él. (NARRA) Un remanso de paz que parecía pertenecer a otro mundo. Ya por entonces era muy difícil mantener una finca así. Pocos años más tarde la vendieron para venirse a Madrid. Felicitarte por la cocinera. Sí. Ha sido un almuerzo excelente. Fenomenal, ¿la ayudas siempre? ¿Tú no cocinas nada? Soy fatal para eso. Es nuestro orgullo también la cocinera Radio (NARRA) Ahora comprendo por qué aquella mujer fascinó a mi padre. Amelia era una mujer cálida, afectuosa, sensual Radio Cuando sonreía se le iluminaba el rostro. Tenía la piel muy morena y daban ganas de tocarla. Está en trámite. Qué pena. Sí, una pena. Irene, ¿por qué no os vais a jugar fuera? No tengo ganas, tía, ahora estoy leyendo. Irene Radio ¿Qué, Irene, te gusta el libro? Sí. Pues para ti, te lo regalo. Pero con una condición. ¿Con qué condición? Que os vayáis a jugar por ahí. Aprovechad y tomad un poco el aire, que lo que es en Madrid. Venga, vamos. ¿Qué se dice? Gracias. Hala, vamos, Ana, Maite. Canto de los pájaros. No seas tramposa y no mires. Un, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete, ocho, nueve, diez, Ronda, ronda, el que no se haya escondido que se esconda y si no que responda. ¡Te he visto, tramposa! Sal, te he visto. ¿En qué árbol? En ese. Te tienes que morir. Muérete. ¡Irene, te he visto! Estás detrás de las matas. ¡Sal! ¡Muérete! ¡Ay, pobre de mí! Ángel de la guarda, dulce compañía, no me desampares ni de noche ni de día, no me dejes sola que me perdería. Haz que Irene y Maite resuciten y vuelvan a vivir. Vamos, Maite. Murmullo. Es que vivir en la ciudad se ha convertido en un cosa horrorosa. Aquí se está muy bien. ¿No podrías vivir aquí? No, imposible. Tengo que ir todos los días a trabajar a Madrid, sería un palizón. Claro. ¿Por qué no vas a jugar con tus hermanas? Quiero estar contigo. ¿Te has peleado? No. ¿No? Ayer hice el recorrido en un tiempo record Radio Vete a jugar con tus hermanas. No. (RÍE) ¿Has visto lo alta que está Ana? Sí. Parece mentira cómo pasa el tiempo. Sí, ocho años ya desde que nos conocimos en Burgos,



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