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FM Fénix 100.3

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¿Esa es Kay Ludlow? Directamente desde Hollywood. ¿Tú cómo acabaste aquí, Midas? ¿Yo? Hice mi fortuna prestándole dinero a la gente para comprar casas y montar negocios y solo le presté dinero a la gente que sabía que podía devolvérmelo. Claro. Me llamaron cruel, algo que puedo aceptar. Pero cuando me obligaron a conceder préstamos a gente incapaz de pagarme me largué. Ven. Tendrás hambre. Cuando los políticos empezaron a tomar decisiones médicas por mí decidí que ya no podía formar parte de eso. Aquí en el valle, atiendo a mis pacientes usando mi criterio profesional no una directiva política. Dagny, estamos en huelga. Lo que le ocurrió a Midas, lo que le ocurrió al doctor lo que nos ocurrió a cada uno de nosotros- Ningún hombre es propiedad de otro, Dagny. Pero aquellos en el poder quieren hacerte pensar lo contrario. Respetamos los actos de caridad y benevolentes pero el que los realiza es quien establece las condiciones voluntariamente y no a la fuerza. Los poderosos quieren que nos sintamos culpables por nuestro éxito. Y sí somos culpables culpables de sacrificarnos y trabajar bajo sus condiciones. Así que tuvimos que retirarnos para estar en huelga. Pero ¿y lo que dejaron detrás? No dejamos nada detrás, Dagny. ¿Qué? Nos llevamos la única cosa de valor. Dagny, es una huelga de nuestras mentes. ¿Y qué es lo que piden? Nada. No queremos imponer nuestros valores en el mundo que dejamos atrás. Ellos pueden seguir creyendo en todo lo que quieran. Pero tendrán que seguir haciéndolo sin nuestra ayuda. Eso, eso. Dagny. Ellis Wyatt. No puedo creerlo. Me sentí abandonada. Terminé la línea John Galt para transportar tu petróleo y desapareciste. Renunciaste cuando más te necesitaba. Igual que todos ustedes. Y ahora ya sabes por qué. Tal vez, pero convertiste algo muy complicado en algo casi imposible. Dagny, no podía seguir apoyando un sistema que estaba decidido a destruirme. Si los hubiese dejado, no habrían parado. Todos aquí lo saben. Sabemos lo que hace falta para construir algo y el poco reconocimiento que uno recibe del mundo exterior. Tú mereces más. Mereces oír lo que cada uno de nosotros oyó al llegar aquí. Bien hecho, Dagny. Bien hecho. Mientras el gobierno estaba ocupado aprobando la Ley de Unificación del Metal para intentar solucionar la carencia de acero imponiendo aún más regulaciones Ragnar Danneskjöld hundió varios barcos más que transportaban cobre lo cual se tradujo en cortes de luz más frecuentes. Dagny, quiero que te quedes un mes, para que lo veas con tus propios ojos. Y al final, puedes elegir irte o quedarte. Pero mientras estés aquí, tienes qué atenerte a nuestras reglas. La primera regla es que nadie le proporciona un sustento inmerecido a otra persona. Pagaré por todo. Lo dudo. No tienes un centavo. ¿Qué? Tu dinero no tiene ningún valor aquí. ¿A qué te refieres? Aquí en el Barranco, pagamos con oro. Entiendo. Entonces, me ganaré mi sustento. ¿Cómo? Contrátame. Cocinaré, limpiaré y lavaré la ropa a cambio de pensión completa y un poco de dinero para ponerme algo aparte de esto. ¿De veras quieres hacer eso? Sí.


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