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que nació, me dije a mí mismo con lágrimas en los ojos en el hospital: “Mi padre nunca se va a acercar a este niño, por el daño que me hizo”. ¿Podemos pasar a tu propia carrera de actor y a cómo ha afectado a tus convicciones morales? Por ejemplo, te asociamos con papeles como La ley del silencio en el que eres un hombre que lucha por una causa justa, una especie de perdedor, tienes a toda la máquina contra ti, y luego están los papeles como el líder rebelde en ¡Viva Zapata! En la que estás para los pobres. ¿Eliges deliberadamente estos papeles? ¿A lo largo de tu carrera, has elegido deliberadamente papeles que han encajado con tus ideas políticas? Sí, eso creo. LA MAYOR AVENTURA QUE NUNCA HE VIVIDO radio ES LA MAYOR AVENTURA QUE HE FILMADO de diciembre de El navío de Su Majestad parte de Inglaterra hacia los mares del Sur, culminado en el motín más famoso de la historia. Puedes decirlo en una palabra. Miedo. El miedo al castigo es tan vivido en su mente que lo teme más que a la muerte. En mis años de servicio nunca conocí a un oficial que infligiera castigos con tan increíble placer. Es repugnante. Vaya a quejarse a su cabina, señor Christian. Odio humano. ¿Cuál es la respuesta? ¿Hay alguna respuesta a la injusticia? Quería hacer fotos que tengan sentido para mí. Únase a mi guerra, señor Christian, porque si no empiezo a ganar pronto, la lista de bajas será muy real. Aportas algo de ti mismo a cada personaje, pero algunos papeles son más cercanos a nosotros que otros. ¿Es cierto que fuiste al colegio en Minneapolis? Fui a una academia militar que se llamaba radio Bueno, no te diré el nombre. Lo pasé muy mal allí. Mi padre me mandó a una escuela militar, lejos de casa, a la que él mismo había ido. Fue un castigo cruel y diferente. La mente del militar tiene un objetivo: ser lo más mecánica posible. Funcionar como una máquina humana. La individualidad simplemente no existe. Me sentí muy solo. Pasaba la mayor parte del tiempo en la biblioteca leyendo la revista sobre Tahití de National Geographic. Me embelesaban las expresiones de sus caras. Tenían caras descontroladas, sin expresiones cuidadas. Una bondad. Ahí es adonde quiero llegar, ahí es donde quiero estar. Cuando hice Rebelión a bordo, por fin tuve la oportunidad de ¡ir a Tahití! Me enamoré de Tahití. Era todo lo que había soñado, todo lo que esperaba que fuera. En cuanto decían “corten”, me quitaba la chaqueta, me sumergía en el agua y nadaba bajo los barcos y jugaba en la playa. El cielo radio No he visto un cielo igual. No hay palabras para esas puestas de sol. Dios mío. Solo estuve poco tiempo. Me desconcertaba cuando veía tahitianos, porque no comprendía en qué estaban pensando. Ver a tahitianos es como ver una ola, o el viento en la palmera, o la palmera por sí misma. Llevan sus tambores y sus faldas, y se ríen y bailan y beben y hacen el amor. Llenos de risa. Señor Christian. Satisfaga su lujuria en otro sitio. De hecho, señor, estábamos simplemente discutiendo radio Admite la petición. A satisfacer la lujuria en otro sitio, señor. Preséntese a bordo inmediatamente. Idiota de las narices. Rebelión a bordo fue quizá mi peor experiencia haciendo una película. No quiero volver a hacer ese tipo de película mientras viva. Nadie se ponía de acuerdo mientras estábamos allí. Todos sabíamos que era imposible grabar esa historia. No funcionará. Nunca funcionará. No puedes tener a Christian a un lado sin hacer nada. Mantenlo vivo en la historia. Nunca me consultaron antes de que se escribiera. Y esta película me importaba mucho. Pones tu vida en manos del director, porque el director puede joderte. Das muy suavemente, Quintal. Hazlo con voluntad o cogerás su lugar. No pueden dirigir a actores, no saben cuál es el proceso. Lo delicado que es crear una impresión emotiva. Esconden su sentido de ineptitud siendo muy autoritarios, mandando cosas. ¿No te dijo que quería hablar contigo y explicarse? Quería darme un largo “no”, y yo prefiero los “noes” cortos. No, no lo hice radio No puedes discutir con alguien que tiene su propia opinión. Que nunca te intimiden los directores. Cabronazo. No volverás a pisotearme. Hubo mucha fricción, confusión y desesperación, decepción y descontento, hubo peleas de puñetazos. ¡Compañía del barco! Me hago cargo de este barco. Señor Friar, deme las llaves del arcón de las armas. No le darás nada. Eh, no soy tu puto bufón. Estás cometiendo un gran error. No lo hagas otra vez. No me importa si me cuesta el trabajo. Marlon, habla sobre ira. Habla sobre tu propia rabia. Toda mi vida me he preguntado por qué debería hacer algo. Tenía desprecio por la autoridad. Me oponía, les engañaba, era más hábil que ellos, hacía cualquier cosa mejor que ser tratado como un número. Marlon Brando ha sido el tema de mucha controversia. Le han llamado el egoísta supremo, poco cooperativo, temperamental. Pocas veces he visto tal cantidad de críticas feroces. Me culpan por todos los retrasos y todo eso. Tenían que culpar a alguien, así que me culparon a mí. Todos necesitan un chivo expiatorio y el estudio no iba a ser menos. Necesitaban encontrar una cabeza de turco, tenían que encontrar a alguien. Era la persona más lógica. La enfermiza e infinita variedad de mentiras. Pueden golpearte todos los días y no tener forma de devolverlo. Era muy convincente en mi pose de indiferencia. Pero era muy sensible y dolía mucho. Hay momentos en los que piensas: “¿Por qué cojones me pasa esto?” “Joder, a nadie le importa”. Hay un viejo proverbio en Hollywood: Si tienes un mensaje, ve a Western Union. No hice ninguna gran película. No existe tal cosa. En el reino de los ciegos, es tuerto es el rey. No hay artistas. Somos hombres de negocios, mercaderes. Y no hay arte. Agentes, abogados, publicistas radio Todo son sandeces. Dinero, dinero, dinero. Si crees que se trata de algo más, te van a lastimar. Quiero preguntar algo antes de quedarnos sin tiempo, Marlon. Se te ha citado diciendo que dejas la interpretación. ¿De verdad vas a hacerlo? Siento que quiero perseguir otros intereses que tengo desde hace tiempo. Y en dos o tres años me despedirá de mi carrera. Todos vamos a hablar de derechos civiles, todos



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