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Radio María Argentina zxcvcvcb 888

Radio María Argentina, Escuchar Radio María Argentina en vivo internet on line

Piénselo. Usted no me asusta. No tiene nada contra nosotros. ¿Nada? Fueron detenidos por los aduaneros con un cadáver troceado en su maleta. ¿A eso le llama nada? Vale, eso es cierto, pero eso no significa que la matáramos nosotros. Ni siquiera es nuestra la maleta. Señor, no tenemos ni idea de quién es la mujer muerta, o de cómo llegó a la maleta. Quiero saberlo todo. No omitan nada. Quiero todos los detalles. Siéntense. Toussaint. Bien, de acuerdo. Me llamo Neil Schwary, y esta es mi esposa, Marilyn. Encantada. Me dedico al negocio de la confección. Vengo a Europa dos veces al año. Veo lo de las grandes marcas, Armanis, Chanels, Versaces, y compro unas pocas cosas, las mejoro un poco, y luego las saco por la tercera parte del precio. Mi mujer no viaja normalmente conmigo, pero esta vez, como era nuestro décimo aniversario Juegos Yo pensé que era una magnífica oportunidad para conocer su bonito país, y es muy bonito. Sí, ustedes los franceses saben montárselo. Limítese a los hechos, déjese de bobadas. Monsieur Morosco, sus flores. Gracias, Jouber. ¿Y mi esposa? Está desayunando en el Café de París. Muy bien. ¿De qué humor está? ¿Humor? ¿Llevaba armas? Las rosas no van a parar una bala. Parecía relajada. ¿Relajada? Interesante. Gracias, Jouber. Oh, cariño, gracias. Son preciosas. Tienes mucho mejor aspecto que anoche. Es porque hoy soy un hombre nuevo. La próxima vez no será palabrería. Será de verdad. Cuánto amor. Oh, Elena, la última noche cambió mi vida. Esta vez estoy curado. No volveré a jugar, no si eso significa perder a la mujer que quiero. Augie, ¿conocías a Madame Van Dougen? ¿Ese reptil? Claro que la conocía. Hace meses me ganó una fortuna al bacarrá. La hubiera matado. Alguien lo hizo. Encontraron el cadáver en una maleta cortado en pedazos. ¿Un asesinato? No, suicidio. Claro que fue asesinato. Detuvieron a americanos. Aún siguen buscando al cerebro. ¿Apártese de mí. ¿Inspector? Que se aparte de mí. Por supuesto. No se preocupe, Madame Schwary. Ahora está vacía. Siéntate. ¿No tenemos derechos? ¿Conocen a estos dos? Jamás los he visto. Yo, tampoco. ¿Y ustedes? ¡Eh, encontraron mi maleta! Parece mi maleta. No estoy del todo segura. Gracias. Ya pueden irse. Por cierto, me encantan las gachas. Vamos. Inspector, hubiéramos ido a la policía inmediatamente, pero teníamos mucho miedo. Madame Schwary, tiene todos los motivos para tener miedo. Un momento. Yo no pude haberlo hecho. A la hora que esa mujer fue asesinada, yo estaba con otra persona. El tipo del que le hablé, el jugador. Sí, el jugador. ¿Y tiene un nombre para ese jugador? Morosco. Augie Morosco. ¿Morosco? ¿Quién es? Es una larga historia. Ahora todo encaja. Augie Morosco es nuestro cerebro. ¿Es usted jugador, Monsieur Morosco? Lo era, hace años. ¿Conocía a Madame Van Dougen? La conocí. Una mujer de ensueño Venida del cielo. Demasiado buena para este mundo. Hace semanas, en el casino, intentó sentarse en su cabeza. Tenía frío y no llevaba sombrero. Venga conmigo. ¿Conoce a estos dos? No, no los conozco. ¿Está absolutamente seguro? Bien pensado, sí los conozco. Les conocí en el tren. Casi les compré su perro. ¿Sabe de quién era el perro? ¿De usted? De Madame Van Dougen. ¿Otra coincidencia? Supongo. ¿Conoce a estos dos? ¿No? No, no los conozco. Se les encontró con el cadáver de Madame Van Dougen en una maleta. Eso no tiene lógica. ¿Para qué iba alguien a meterse dentro de una maleta con un cadáver? ¿Así que no les conoce? No, no les conozco. Interesante. Gracias. Ese hombre afirma lo contrario. Dice que estuvo con usted a la hora en que se cometió el crimen. Me temo que eso es imposible. ¿Cómo lo sabe? No le he dicho a qué hora se cometió el crimen. Es un buen punto. ¿A qué hora se cometió el crimen? Anoche, entre la : y la :. Entre la : y la :. Resulta que a esa hora estaba en mi hotel haciendo el amor con mi mujer. Estoy seguro de ello, porque sus gritos de éxtasis despertaron al vecindario. De hecho alguien gritó, “¡Es entre la : y la : de la madrugada!” “¡Deje en paz a esa pobre mujer!” Y eso hice. ¿Quiere mantener esa historia? Sí. Es una buena historia.


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