Anuncios

La 100 Mar del Plata

La 100 Mar del Plata, Escuchar La 100 Mar del Plata en vivo internet on line


Flash player Yükle

Tuve un día complicado. Ven aquí. Siéntate. Te serviré un trago. ¿Hice algo mal? Sí, lo hiciste. Salud. Tuve una larga charla con el honesto John. Lo hice porque pensé que me romperían las manos y las piernas, quizás me iban a matar si no lo hacía. Si trato de contarte toda la historia, simplemente va a sonar como un patético intento de excusa, ¿no? Al joder. Adelante, hazlo. ¡Si fuera tú no tentaría mi suerte! ¿Cómo te involucraste con esas basuras? Dios, conocí a un hombre. Era uno de los guardaespaldas del honesto John. Era grande, malo y para nada bueno Radio mi tipo. Se fue a trabajar para la doctora, y me habló de hacer un dinero extra. Yo proveía las drogas. Cualquier cosa que la doctora no podía conseguir sin receta, tenía suficiente acceso a eso en el hospital. Te sorprendería lo fácil que era para mí agarrar las cosas. Realmente soy una enfermera. Quiero que entiendas eso. Realmente necesitaba el dinero y ellos pagaban mucho. Sólo conocí a la doctora unas veces. Nunca supe su verdadero nombre. Me dijo que lo que hacía no era exactamente legal pero decía que estaban haciendo experimentos que ayudarían a muchas personas. Era una verdadera doctora, buena hablando y lo reconozco Radio Fue un período de mi vida bastante malo. Normalmente recibía las ordenes de Albert. Es un enfermero, pero no como yo. Es un enfermero de cirugía. Son mucho más habilidosos. Él es Radio Dios, todo un desgraciado. Muy malvado. Cumplió tiempo en prisión por cargos uales. Tenía un acuerdo con la doctora. Le gustaba mucho las prostitutas y ella pagaba por ellas. Supongo que era su recompensa por su buen trabajo. Le gustaban bastante alocadas, ¿sabes? Muy exóticas. ¿Qué hay de mí? Se suponía que debía vigilarte. Albert llamó unas cuantas veces para saber, eso es todo. Fin de la historia. Lo más seguro que debo hacer Radio Es matarte. No la maté, pero era un adiós Johnnie. Le di un poco de dinero y la puse en un autobús a Reno a la mañana siguiente. Tenía unas amigas allá. Le dije que me diera tres semanas. Si no sabía de mí podía regresar a su casa y yo me habría ido. Poncho. Gracias. Mucho. Cuando puse a Johnnie en el autobús, le dije que me llamara desde Reno. Prometió que no me defraudaría. Le creí. Hola, cariño. Bueno, dijeron que eras toda una nena. Eres mi tipo. Espera, espera, espera. Tranquila, tranquila. Nadie saldrá herido. ¿Realmente creíste que íbamos a caer por esa llamada de Johnnie? Tráiganla para aquí. Mántenganla quieta. Buenas noches. Vaya. Parece el nuevo modelo de Frank Kitchen. Bueno, Frank, espero que hayas descansado un poco. Hola, Frank. Si tienes sed, puedes gatear hasta aquí. Gracias Albert. Eso es todo. Podría interesarte saber, Frank, que este viejo hotel era el sitio de muchas, muchas fiestas pecaminosas desde la época del gran terremoto. Toda la gente rica solía bailar y romancear ahí. Si estas paredes pudieran hablar Radio Mucho mejor. Necesitas un aspecto más natural para destacar tus rasgos. Te hice un buen trabajo, ¿no? En realidad eres muy hermosa con un estilo de camarera o dependienta. Pero no quiero ser muy exigente. Ciertamente calificas como una mujer atractiva. Pero dentro de tu cabeza, realmente puedo ver que no has hecho ningún progreso. Sigues siendo un asesino. Aún eres un animal callejero. Un hombre macho. Te di una nueva oportunidad en la vida y malgastaste esa oportunidad. Me doy cuenta de que no entiendes de que se trata esto. Es una serie tan complicada de acontecimientos y desgracias. Sólo estoy desperdiciando las palabras contigo. Cirugía a las : pm esta noche. Hola, Frank. Desvístanlo mientras preparo todo. Tengo tres inyecciones para darle. No quiero revisar su presión sanguínea hasta que esté dormido. Tienes suerte de tener una cirujana tan buena, Frank. Estoy seguro que te hará un excelente trabajo en el brazo. Estropeé la sorpresa. Va a quitarte tu brazo derecho del hombro y darte una pequeña y linda aleta. Como un sello. ¡, puedo hacerlo! No volverás a sostener un arma con ese brazo. La doctora parece pensar que es algo bueno. Que hace del mundo un lugar seguro. Soy un tipo frío. Si te ganas la vida como yo, aprender a refrenarte un poco. Si entras en pánico, cometes errores y estás muerto. Lindos senos, ¿no? Hizo un buen trabajo. ¿Por qué no miras esto? Apuesto que no has visto una de estas entre las que has tenido que pagar por mucho tiempo. Creo que se te acabaron las balas. Y bien Radio ¿qué hacemos ahora? Creo que en realidad soy un poco cobarde cuando se trata de situaciones de vida o muerte. Asumo que los hombres que trabajan para mí están Radio Muertos. Tengo una idea. Creo que deberíamos darlo por terminado. Te alejas en la noche, hago mi propio acto de desaparición, y tristemente, nunca nos veremos de nuevo. Se acabó. En paz. No lo creo. Verás, nunca sabes cuando vas a necesitar una de estas. No puedo creerlo. Todo se está desmoronando. Mi trabajo Radio Cayéndose a pedazos. ¿Te gusta mi pequeño humidificador? Tiene Radio unos años. Hecho en Edinburgo. Todavía funciona como un encanto. No me dispares, Frank. Jamás ruego. Mucho de lo que hago es por un bien. Después de limpiar mis huellas, había una cosa más que tenía que hacer. Llamé a la policía desde un teléfono a espaldas del bar a una cuadra. Les dije que mandaran una ambulancia para que se encargaran de la doctora. No hubo ningún juicio. Ni siquiera hubo una historia demasiado grande en el periódico ni en las noticias. Simplemente enviaron a la doctora al psiquiátrico. Hola, Ralph. Doctora. Vino a despedirse. Sí, he venido a eso. Antes de que nos digamos cosas dulces y sentimentales, tengo que preguntar qué pensó de la audiencia de ayer. Pensé que era un teatro barato por alguien desesperado por atención. Y finalmente pensé que era una actuación sin consecuencias. Lo que veo es una simple doctora que rompió su juramento, una doctora que fue encontrada en un edificio junto a cuatro cadáveres. No maté a ninguno de los cuatro. No, su ayudante Albert Becker lo hizo, pero hizo su teatro donde la tragedia pudiera desarrollarse. Mentiras. Albert no era un ángel, pero jamás mató a nadie. Se inventó a Frank Kitchen para proteger la memoria de Albert Becker.


Anuncios

Dejá un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.